En 1881, once familias llegadas mayoritariamente desde Piamonte
(Norte de Italia) conformaron la ciudad Rafaela en tierras de
terratenientes porteños cuya venta habían encargado al empresario
Guillermo Lehmann.
El circuito implementado por los responsables de la empresa colonizadora
indicaba que las tierras eran vendidas en cuotas de vencimiento anual, a
ser abonadas al finalizar cada cosecha. De esta forma una buena cantidad
de trabajadores rurales se transformaron en propietarios de los campos
mediante la venta de las cosechas, que vía ferrocarril, llegaban a los
puertos para ser exportados a Europa.
Su inmejorable ubicación con respecto al sistema ferroviario hizo que la
nueva colonia en poco tiempo superara económica y demográficamente a
localidades vecinas.
En aquel momento las líneas que pasaban por la Rafaela comunicándola con
el resto del país eran el Ferrocarril Santa Fe a las colonias(1886); el
Ferrocarril Central Córdoba; el Ferrocarril Central Argentino (1887), y
el Tranway a Vapor de Rafaela (constituido por capitales locales en
1883).
Gracias al superhabit financiero producto de las exportaciones,
comenzaron a aparecer las primeras fábricas, en su mayoría molinos
harineros. Sin embargo al comenzar el siglo XX, los productores
reaccionaron contra la producción única de cereales, debido
principalmente a la inseguridad de las cosechas y los precios en el
mercado internacional.
Por este motivo empezaron a proliferar una gran cantidad de industrias
artesanales y de comercios que proveían a los colonos de los insumos
necesarios para la vida diaria.
Los primeros censos demostraron que el crecimiento que se notaba en el
calle era real. En el censo nacional de 1895, Rafaela registraba una
población de 2.208 habitantes, lo que representa el 7.4% del total del
Departamento Castellanos.
En los años subsiguientes la tendencia continúo. En un nuevo censo
realizado en 1914 la colonia reunía el 52.2% del total de población
urbana del distrito, contabilizando una población estable de 8.242
habitantes.